Siempre es difícil comenzar a escribir, pero es más difícil escribir el inicio del fin. Este es el relato de Samuel Izaguirre
1
Las mañanas ya no le sirven para descansar, el sol literalmente arranca las cortinas y lo despierta por la fuerza, la boca seca con un nauseabundo sabor a cigarro y vodka barato, debe ir a trabajar es tarde pero eso le ha dejado de interesar.

Hoy ocurrió algo, vio una araña sufriendo sin varias de sus patas, eso le impresiono de una extraña forma, después sintió un golpe en el cráneo, con eso se dio cuenta de que la vida se ha ido esfumando, que las cosas del ayer le han dejado de interesar, eso le asusto mucho, porque la nota roja, el cine gore y el metal más salvaje, eran su motor, lo que lo volvía diferente
Ahora Samuel se da cuenta de que todo eso ya esta vacio, no le sorprende, solo siente indiferencia por lo que antes le mantenía bien, mientras aquella araña sufría, Samuel también, saber que la vida pierde sentido, para muchos es aterrador, pero a él ya no le producía nada eso significa que ha llegado a una triste etapa.
Aquella reflexión tenía que ser en otro momento, tomar ese amargo café y llegar al trabajo temprano era la actual prioridad, ya en el trafico la maldita reflexión matutina regresaba Samuel se fue hundiendo en ese mar de claxonazos y gritos despiadados, le hipnotizaba el color del semáforo en alto, comenzó a pensar si tenia caso seguir siendo esclavo de la rutina, ¿tenía finalidad seguir atado a la vida?.
Un escalofrío recorrió su cuerpo, el temor lo hería, saber las cosas que estaba pensando le parecía extraño, pero otra parte de su ser, seguía reflexionando en la tentadora oferta de arrancarse la vida, además ya todo era rutina.
Decidió no llegar a su decrepita oficina y salirse por unos instantes de esa caótica ciudad, comenzó a reflexionar de mil cosas aunque todas lo arrojaron a una sola meta; “dejar de respirar”
2
Las calles de la cuidad se abrigan en la penumbra, mujeres toman su mejor pose y comienzan a venderse, sus movimientos, sus diminutas prendas y sus carnes grotescas son expuestas al mejor comprador, quien se las llevara unas horas o incluso unos minutos, hombres grotescos que solo necesitan despilfarrar el placer que se les niega en su hogar.

Mariela es una de esas mujeres, afortunadamente bella (a pesar de su edad) y con un buen cuerpo, unas piernas torneadas largas y fuertes, un par de pantimedias maquillan cicatrices y pequeños desperfectos, la falda ajustada dándole un engaño visual al cliente, proporcionándole mas nalgas, el busto con la ayuda de un wonderbra, logra arrastrar las quijadas de los clientes.
Su maquillaje exagerado para ser distinguida a distancia, sus tacones increíblemente altos, le tomo años domarlos y ahora puede incluso correr bajo la lluvia con ellos, bolso de mano es un gran aliado, dentro de este; un espejo, rímel, lipstick, delineador, rubor, una caja de baratos condones, unos chicles, una sombrilla, una cajetilla de marlboro, un encendedor, un destapador. Todo un arsenal para tener a la clientela contenta.
Aquella noche era fría, en las piernas de aquellas mujeres sexoservidoras, golpeaban las oleadas gélidas, algunas, quienes más dinero ganaban se daban el lujo de portar un abrigo, pero había quienes solo llevaban una chamarra de algún equipo de futbol americano, debido a lo larga de esta prenda era posible cubrir un poco las piernas.
Samuel después de una tarde de reflexión que al final de cuentas lo llevo a mantener firme la idea del suicidio, decidió a pasar una última noche de “placer” sabía que hubiese sido mejor hacerlo con alguien a quien ama, pero eran sus últimas horas, así es que le daba igual pagar por un poco de placer.
Aquella calle era una pasarela de “putas”; chicles, cigarros en la mano, el celular, todo un sinfín de accesorios para hacer la espera más amena. Samuel aún no se decidía. Venia piernas, senos caídos, zapatos de tacón grotescos, mujeres vulgares ofreciéndose cual si fuese Sodoma y Gomorra, en fin, entre más caminara, las ganas de coger se le iban, hasta que vio a Mariela.
Samuel que ya tenía experiencia en abordar a mujeres de paga soltó el típico “cuanto” ella contesto “$600 mi rey”, él no lo dudo, afirmo con la cabeza y ella lo dirigió al hotel cercano, en el que solo entraban las sexoservidoras y su clientela.
Mariela saco un cigarro y lo encendió, para romper el hielo le ofreció uno a Samuel quien lo rechazo amablemente, ella con un gesto pidió el dinero, 3 billetes de $200.
Mariela comenzó a desabotonarse la blusa dejando sus prominentes senos únicamente a merced del aire. Eran de un color blanco, como toda su piel, los pezones rosas, un tanto pequeños, incitaban a ser tratados con delicadeza, a perderse en ellos hasta que su triangularidad, se inundara del nectar sagrado

Samuel y su lengua jugaban en los pezones de Mariela mientras su mano bajaba hasta las piernas, los muslos cubiertos de unas pantimedias de color negro hacia que Samuel se excitara, siempre fue su fetiche favorito, comenzaba a subir a los muslos llegando a la ingle y frenando en el altar de venus.
Samuel pidió a Mariela que se quitase la tanga pero que se quedara con las medias, tenía que ser una noche llena de placer, la última noche para Samuel, el arsenal que Mariela tenía en su bolso le sirvió de mucho, Samuel comenzó a perderse entre las piernas de su amada a sueldo, rasgando pacientemente aquella tela le impedía penetrar a Mariela.
Al terminar ese instante vio un pubis recortado, y comenzó a devorar los pliegues, la lengua entraba, lamia, chupaba, ella solo lo tomaba por la nuca y hacia los ruidos de rutina, pero el esfuerzo que Samuel hacia entre los pliegues de ella sacaron unos gemidos reales, perdiendo la razón inicio un vaivén frenético hasta que los jugos de ella salían como si en un año no hubiese cogido.
Devolvía el placer de esa noche. Desabotono el desgastado pantalón de mezclilla de Samuel, pero el con un gesto le incito a detenerse, comenzó a sacar las llaves, su cartera y teléfono del pantalón, con otro gesto dio la orden de que continuara con la felación. Recostado en la cama recibió la lengua de ella, se notaba que sabía lo que hacía, rápidamente el comenzó a gemir de manera moderada, buscando el clítoris de ella, no le gustaba recibir placer y no dar algo a cambio, ella se encontraba arrodillada del lado derecho así él podía tener una visión mortífera de su culo, el espejo era un complemento muy excitante.
Los dedos de Samuel se perdieron entre la vulva palpitante de ella, no dejaba de gemir mientras hacia la felación, eso hacia vibrar más a Samuel. Frenéticamente comenzó a moverse, por lo que accidentalmente la verga entro de más y Mariela comenzó a toser sin control. Con una lágrima en la mejilla le hizo una seña para que esperara, se perdió en el baño, seguía tosiendo, mientras Samuel veía el espejo del techo pensando que debía disfrutar esta última noche y de verdad lo estaba haciendo.
Ella regreso repuesta, oliendo a menta y con el maquillaje retocado. El comenzó a tocarla, sus dedos se hundieron entre la hinchada vagina la cual recupero la humedad de manera instantánea, la puso al filo de la cama mientras el de pie comenzaba a penetrarla lentamente, ella solo hacia pequeños ruidos, mientras sus pliegues devoraban y asfixiaban el miembro de Samuel.
Sorprendentemente Mariela no se resiste a los besos de él, los gemidos se vuelven uno solo, sus senos se mueven a un hipnotizante ritmo, las manos de Mariela están postradas en las nalgas de él, de repente ella comienza a pedir más y más, ya no puede ni gemir sus piernas pilastras hermosas, comienzan a temblar el siente como el néctar inunda a los 2 son pocos los segundos pero llenos de infinito placer
Lentamente se separan, al paso de unos minutos ella debe ir al baño a ducharse, él se siente mejor, las ganas de volarse la vida se han esfumado, lo único que necesitaba era una migaja de placer, un orgasmo o cualquier chingadera que se le pareciera.

3
Samuel decide agradecerle todo lo ocurrido con unos tragos, ella se niega, para ella solo fue un cliente más, pero para él fue una forma “rara” de recuperar las ganas de vivir; Mariela debe seguir trabajando, la noche ha sido placentera pero nada fructífera, aún no ha sacado mucho dinero, el comienza a decirle que la quiere, que hace mucho no sentía lo que había ocurrido hace unos minutos.
-ps será porque nunca te la jalas cabron -replico Mariela- seguido de una risa, Samuel insistente y ella prediciendo el dialogo, que el haría todo con tal de sacarla de puta, y que juntos la iban a armar en grande, ella conocía perfectamente eso, no era el primer cabron que le prometía todo, así es que ya no se la podían chorear tan fácil.
Además ya no quería volver a vivir con alguien, quería borrar de su cuerpo y de sus recuerdos el maltrato sufrido tiempo atrás.
-no mames Mariela créeme, si no te hubiera conocido ya estaría de camino a casa a punto de quitarme la vida
-ahora resulta que yo te salve la vida jajaja no mames, -replico sarcásticamente -además que no te das cuenta, no tengo futuro, soy una puta así es que mejor vete cabron,- finalizo enojada pero muy firme-
4
Un lavabo sucio en el cual el agua corría, el jabón barato con cabello de Samuel, el azulejo muy sucio de igual manera y una radio mal sintonizada era todo lo que en ese momento mantenía con vida ese hombre al que las putas también rechazaban, rasurándose y más decidido que nunca a matarse, no sin antes quedar presentable.
-pinche Mariela como esta re buena la condenada se cree mucho, pero ya me la imagine con el chingado cargo de conciencia por mi muerte.
También pensaba en todas las personas que llorarían por él, en su ex novia, en sus compañeros de trabajo, en todos los hipócritas que asistirán al funeral
En eso la navaja corto de más la mejilla izquierda y la sangre comenzó a brotar de manera lenta pero continua, -a cabron. no se lavó solo batió la sangre con su mano mojada, retiro el exceso de jabón con el rastrillo y lo enjuago, ahora el agua llevaba sangre y jabón, se dio cuenta de que dentro de si aún existía vida, ese hilo de sangre le devolvió la esperanza de vivir, tocaba su sangre como si fuese un santo milagroso.
Reflexiono después de un tiempo que la ciudad era lo que lo había puesto de esa manera, el tráfico, la contaminación, la vida tan agitada, la pinche gente.
Tomo lo primero que encontró y decidió partir esa misma noche a otro estado a ¿cuál? al que se le ocurriera en el camino, san Luis potosí, Irapuato, Aguascalientes, lo que fuera es mejor que esta pinche ciudad.
5
Después de discutir con Samuel, Mariela tenía muchas ganas de quedarse en casa, tomo un taxi afortunadamente era un conocido que le permitió fumar dentro del Tsuru a punto de la destrucción debido a las condiciones de esta ciudad, como era un hombre conocido, este iba oyendo las quejas de la noche, maldiciendo a Samuel por su actitud de padrote. Debido a que ya era de madrugada rápidamente llego a su casa, pago lo debido y entro.
Será coincidencia destino o lo que quieran, una araña estaba agonizando, perdiendo la vida en el suelo de la cocina de Mariela, coincidencia destino o lo que quieran, un impacto en el cráneo, en el alma, le hizo recordar con un estridente eco la frase que le dijo a Samuel “que no te das cuenta no tengo futuro, soy una puta así es que mejor vete cabron”.
Un vacío reinaba en el alma de Mariela, una sensación de muerte inundaba su cuerpo, ansiosa comenzó a meterse coca y vodka, no contenta decidió rematar el cocktail una pastilla de éxtasis.
Esa frase no se iba ni con la fuerza del vodka, ni los cigarros, ni la coca, ese eco no se iba, estaba ahí como un fantasma que clava la mirada hasta el profundo abismo de los huesos. Era como un candente hierro que destruye el cuerpo. La desesperación inundo a la razón y eso llevo a una terrible decisión.

6
Samuel se fue a vivir a Jalisco, de nuevo hundido en la soledad pero en una no tan caótica ciudad, sus ideas se repararon, vive modestamente pero feliz de haberse salvado. Las calles, la gente, el trato es diferente, su calidad de vida se elevó, el estrés ya no lo ahorca como en esa pinche ciudad.
Mariela fue encontrada muerta en su recamara, un charco de sangre mezclada con masa encefálica fue lo que encontró la policía, según el reporte policiaco llevaba 4 días fallecida, en la sangre un coctel compuesto de alcohol, y cocaína, la bala atravesó la sien por lo que provoco instantáneamente la muerte. El eco de esa frase la hizo matarse con sus propias palabras.
“los verdaderos héroes no son quienes salvan a los demás
Son quienes se salvan de la autodestrucción”
FIN