Había llegado el día, no había nada más perfecto que ese sábado, el plan estaba más que armado, Genaro había mantenido una relación por internet con Marina, ver la foto, agregar a amigos, escribir en el perfil, usar el chat, después vía msn, mensajitos, llamadas a celular, sexo con la bendita webcam, todo era perfecto ahora llegaba la hora de la verdad.
Todo lo que había logrado con Marina era increíble su carácter era fuerte, no se le podía contradecir, ni dejarla plantada vía mensajería instantánea, era posesiva y si las cosas no eran como ella decidía las peleas eran fatales, aun así, el riesgo valía la pena.
Acordaron encontrarse en alguna estación del subterráneo, la estación Copilco, no tan concurrida para poder identificarse fácilmente, no sería difícil después de todas las fotos que Marina había mandado a Genaro, -la identificaría desnuda- musito Genaro minutos antes de salir de casa para dirigirse al encuentro.
Marina vistió con un blusón morado leggins negros y zapatos bajos con un moño en el frente, sus pies eran increíblemente bellos o al menos eso decía Genaro cuando le pedía que los mostrase y Marina tenía que hacer acrobacias al mostrarlos con la web cam debido a que usaba una computadora de escritorio.
Genaro quería pasar todo el día con ella incluso dormir juntos en algún hotel, tenía que rifarse, mientras pensaba eso, su comida desaparecía de forma mágica estaba nervioso y lo mostraba comiendo de una manera descomunal.
Se acercó la hora y Genaro salió demasiado temprano de casa no quería ser “el impuntual” por lo que después de la gran comida omitió la importante tarea de acudir al sanitario. FATAL DECISIÓN.
Impaciente en el subterráneo al final del andén esperaba nervioso, emocionado, casi enamorado de su querida Marina, la había visto sin prendas y pixelada por la webcam, no es signo de amor pero si lo es de una noche prometedora, 5:05 y ella no daba señas, revisar el teléfono una y otra vez, recordar la forma en la que dijo que iría vestida, todos estos pensamientos se alargaban, veía de nuevo el reloj 5:12 y ella no daba señales, la gran comida estaba pasando factura.
Puta madre –exclamo Genaro mientras su mano derecha bajaba al estómago. Aunque el dolor era leve hacia molesta la espera, 5:15 el dolor le ganaba a todo, recordó que una estación antes había visto un baño público, no había tiempo de quedar como el puntual debía llegar a ese glorioso sitio para que al regresar estuviera Marina y todo seria de nuevo grandioso.
En eso sintió el 2do espasmo doloroso fue al mismo tiempo que un tren llegaba a descargar a sus ocupantes, comenzó a zigzaguear entre ellos, para cambiar de dirección arribar a la anterior estación y por fin… CAGAR.
¡Quítate pinche pendejo! - Grita una mujer que choco con Genaro, lo cual hizo que el celular cayera de la sudadera, en el suelo la pila la tapa y el teléfono, separados por la caída, el tomo todo y lo guardo en la sudadera de nuevo no había tiempo para esas cosas, lo primordial era llegar.
Bajo las escaleras para cambiar de dirección con una velocidad que pareciese oficinista a las 9am, al querer subirlas un tercer espasmo inundo el estómago creería que sería el final, lo obligo a subir las escaleras despacio, lo logro, rápida y milagrosamente el tren con dirección a la gloria llego, abordo y se sintió aliviado porque sería cuestión de segundos para sacarse dicho tormento.
Salió del tren, camino esta vez más despacio casi en modo pingüino,
Busco en el bolsillo unas monedas, a cambio recibió un trozo de papel barato y el derecho de volver a vivir, vio el asiento creyó, que era el más bello del mundo aunque en realidad era más sucio que el baño de trainspotting.
No es sano mentalmente describir lo que allí ocurrió, kilos y kilos de caca es lo único que puedo decir.
Ya estando Genaro más tranquilo camino de nueva cuenta a la estación del subterráneo, armando el teléfono celular, colocar la pila, luego la tapa, prenderlo, introducir el NIP esperar la animación de inicio, segundos después vio la hora 6:09 pm, sería un milagro si Marina siguiera esperando.
El teléfono vibro a medias, quizás fue el madrazo que le afecto, un nuevo mensaje.
“eres un cabron como te atreves hacerme esperar te pasas Genaro, solo te pido que nunca en tu pinche vida me vuelvas a buscar, puto”
Genaro no lloro, no se entristeció, hizo nada, espero como estatua algo que sabía que nunca llegaría.
Marina llego a la cita tarde, aproximadamente 5:20 iba desesperada por la gente que abarrotaba el subterráneo y para acabarla de chingar un pendejo choca con ella. Genaro nunca supo que esa voz diciendo “quítate pinche pendejo” era ella. Al final esto es una historia de mierda.
Jajajaja q mamada, estuvo bueno.
ResponderEliminarJajaja q mamada, estuvo bueno.
ResponderEliminarLa verOs :P
jajajajaja!!
ResponderEliminarlos caminos de la vida!! rifado rifado